Plantillas de contrato y la biblioteca de cláusulas
Cómo se arma el documento que firman las partes a partir de bloques de cláusula, por qué la numeración se escribe sola, y por qué el papel de un contrato vigente no cambia si editás la plantilla.
En Tu inmobiliaria → Contrato manejás las plantillas: el documento que se imprime y firman las partes. Son varias y no una — una inmobiliaria maneja vivienda, comercial y temporario, y adentro de vivienda cambia el bloque de garantías según sea garantía propietaria o seguro de caución—, y una por modalidad se marca predeterminada: es la que trae un contrato nuevo de esa modalidad.
Se arma por bloques de cláusula
Una plantilla es un encabezado, una lista de cláusulas —cada una con su título y su cuerpo— y un cierre. Agregar, sacar o reordenar una cláusula es mover un bloque, no reescribir un documento entero a mano.
La numeración no se escribe: se calcula sola al armar el documento. Meter una cláusula nueva en el medio no obliga a renumerar todas las que siguen, que es la mitad del trabajo manual que hace hoy una inmobiliaria en Word.
El documento se congela al firmar
Mientras el contrato es un borrador, el documento se arma contra la plantilla vigente cada vez que lo abrís — así se ve al toque un cambio que le hiciste a una cláusula mientras lo preparás. Apenas el contrato pasa a vigente, ese HTML queda guardado tal cual, con su tipografía adentro: editar la plantilla después de eso —o incluso borrarla— no le cambia una letra al papel que ya firmaron dos personas hace dos años.
La biblioteca es un punto de partida, no un ABM
Habita trae un catálogo de cláusulas de modelos argentinos vigentes para arrancar una plantilla sin la hoja en blanco. Son de Habita, no tuyas: apenas las copiás a una plantilla quedan adentro de esa plantilla, y de ahí en más las editás, las reescribís o las sacás como quieras, con tu abogado. Habita no las mantiene actualizadas por vos — el día que cambie una ley, la corrección la hace quien redactó tu contrato, no un deploy.
Dos cláusulas de la biblioteca que vale la pena conocer antes de armar una plantilla:
- Actualización del precio. Nombra el índice, de dónde sale el valor oficial y qué período de referencia toma, y prevé dos casos que si no están escritos generan discusión: si el índice todavía no se publicó a la fecha del ajuste, y si el índice pactado deja de publicarse o es reemplazado.
- Consentimiento del garante para la renovación. Una garantía no sigue de largo sola: según el Código Civil y Comercial, las obligaciones de un garante terminan con el plazo del contrato —salvo la restitución del inmueble—, así que toda renovación necesita su consentimiento por escrito de nuevo. Sin esta cláusula, una inmobiliaria puede creer que tiene un garante para un contrato que ya lo perdió.
Dar de alta y llevar un contrato
Las tres modalidades, garantía propietaria o recibo de sueldo, por qué el depósito y el monto no son un solo número, y qué pasa cuando activás un contrato que se superpone con otro.
Cobrar el alquiler: cargos, pagos y mora
Por qué un pago siempre cobra la deuda más vieja primero y la inmobiliaria no elige, cómo se calcula el punitorio y qué muestran el estado de cuenta y el recibo.